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23 de marzo de 2017

Menos niños y adolescentes sufren sobredosis de opiáceos

La cantidad de niños y adolescentes de EE. UU. que sufren una sobredosis por un analgésico recetado cada año podría estar en declive, pero esos incidentes siguen siendo un importante problema de salud pública, según una investigación reciente.

Desde 2009, los centros de control de intoxicaciones de EE. UU. han recibido menos llamadas sobre niños y adolescentes que han consumido opiáceos recetados, encontraron los investigadores.

Con frecuencia, esos incidentes involucraban a niños pequeños que habían tomado el medicamento de un adulto. En otros casos, se trataba de un adolescente que había abusado del medicamento de forma intencional o para autolesionarse.

El hecho de que los incidentes podrían estar reduciéndose es una "buena noticia", afirmaron los investigadores.

Pero también enfatizan que el problema no está desapareciendo.

"De verdad tenemos un problema importante en este país [con el abuso de los opiáceos]", dijo el Dr. Marcel Casavant, uno de los investigadores del estudio. "Y está llegando a nuestros niños".

Y en ciertas formas, encontró el estudio, las cosas están empeorando. Por ejemplo, entre los adolescentes, la tasa de suicidios que se sospechan que se produjeron por sobredosis de opiáceos está en aumento.

"Es un hallazgo alarmante", dijo Casavant, toxicólogo jefe en el Hospital Pediátrico Nacional en Columbus, Ohio.

Sugiere que una creciente cantidad de adolescentes podrían ser suicidas, y tienen un acceso fácil a dosis letales de opiáceos, señaló.

Los hallazgos, publicados el 20 de marzo en la revista Pediatrics, ofrecen la observación más reciente sobre la epidemia de opiáceos recetados en EE. UU.

Entre esos medicamentos se encuentran la oxicodona (OxyContin) y la oxicodona más acetaminofén (Percocet). A partir de los 90, los médicos de EE. UU. comenzaron a recetar los medicamentos con mucha mayor frecuencia debido a la preocupación de que los pacientes con un dolor grave no estaban recibiendo una ayuda adecuada, dijeron los autores del estudio.

En todo el país, las ventas de opiáceos recetados se han cuadruplicado desde 1999, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Pero hubo un efecto secundario no deseado: un aumento marcado en el abuso de los analgésicos y el "desvío" de los mismos, lo que quiere decir que los medicamentos llegaron a las manos de personas sin una necesidad médica legítima.

En 2014, más de dos millones de estadounidenses abusaron de un opiáceo recetado, según las cifras de los CDC. Más de 15,000 personas murieron de una sobredosis de opiáceos en 2015, en lo que la agencia califica como una epidemia.

El nuevo estudio se enfocó en las llamadas a los centros de control de intoxicaciones de EE. UU. de personas que buscaban ayuda para niños o adolescentes que habían consumido un opiáceo recetado.

Entre 2000 y 2015, hubo unas 12,000 llamadas de ese tipo cada año, en promedio, encontró. Eso equivale a unas 32 llamadas al día.

El escenario más común involucraba a un niño de menos de 5 años que había tomado los opiáceos de un adulto, ya fueran legalmente recetados o no.

Pero el 30 por ciento de las veces, se trataba de un adolescente que había tomado el medicamento para intoxicarse o autolesionarse, señaló Casavant. En total, 175 niños murieron, de los cuales un 55 por ciento eran adolescentes. Se consideró que la mitad de las muertes fueron intencionales, según el estudio.

Durante gran parte del periodo del estudio, el problema empeoró de forma constante: entre 2000 y 2009, la tasa de incidentes por cada 100,000 niños de EE. UU. aumentó en un 80 por ciento.

Después de eso, la tendencia comenzó a revertirse, y la tasa se redujo en alrededor de un 30 por ciento hasta 2015.

Este estudio no puede mostrar el motivo, dijo Casavant.

Pero comentó que es probable que una concienciación creciente sobre el problema de los opiáceos en el país sea un factor.

Los grupos médicos han creado nuevas directrices para las recetas, que buscan controlar el uso inadecuado de los opiáceos. Y se han promulgado leyes para detener problemas como acudir de un médico a otro para intentar obtener nuevas recetas de opiáceos.

Pero el estudio también encontró algunos patrones que no van en la dirección correcta. Entre 2000 y 2015, la tasa de sospechas de suicidios por opiáceos aumentó en casi un 53 por ciento.

También hubo un aumento en las llamadas relacionadas con un medicamento llamado buprenorfina.

La buprenorfina en realidad se utiliza para tratar la adicción a los opiáceos. Las marcas de la buprenorfina con naloxona incluyen a Suboxone y Zubsolv. Casi todas las llamadas relacionadas con la buprenorfina tuvieron que ver con niños pequeños que la habían ingerido de forma accidental.

El Dr. David Rosen, profesor de anestesia y pediatría en la Universidad de Virginia Occidental en Morgantown, fue coautor de un editorial que acompañó al estudio.

Rosen planteó otro punto: las áreas rurales de Estados Unidos han sido las más afectadas por la epidemia de opiáceos, y los estudios nacionales no revelan qué está sucediendo a niveles más locales.

Un motivo de que las áreas rurales estén tan afectadas, dijo Rosen, es que las personas carecen de acceso a formas alternativas de gestionar el dolor.

La acupuntura quizá sea una opción en una ciudad, para las personas que tienen el dinero para pagarla, señaló Rosen. Pero en las áreas rurales no es así.

Un segundo estudio que aparece en la misma edición de la revista encontró que cuando los adolescentes de EE. UU. abusaban de los opiáceos recetados, con frecuencia sucedía tras haber recibido una receta legítima.

Una emisión más prudente de recetas tanto para adultos como para adolescentes es una forma de abordar el problema nacional de los opiáceos, dijeron tanto Casavant como Rosen.

"Asegúrese de probar todas las demás opciones antes de recurrir a un opiáceo", aconsejó Rosen. Y entonces, la receta debe ser por una cantidad pequeña de pastillas de la dosis más baja posible.

"Los padres deben mantener el medicamento no solo fuera del alcance, sino bajo llave", dijo Casavant. Y cualquier pastilla sobrante se debe descartar rápidamente, añadió.

Rosen estuvo de acuerdo. "Nunca mantenga medicamentos adicionales para poder 'auto recetarse' la próxima vez que le duela la espalda", comentó. "Si está por casa, está disponible para todos".


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
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