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9 de enero de 2017

Los antiácidos podrían aumentar el riesgo de infecciones de estómago

Las personas que toman antiácidos como Prilosec y Nexium podrían tener un riesgo más alto de dos infecciones intestinales potencialmente graves, sugiere un nuevo estudio.

El estudio de casi 565,000 adultos encontró que ciertos antiácidos planteaban unos riesgos más altos de infección con las bacterias C. difficile y Campylobacter

Ambos gérmenes provocan dolor abdominal y diarrea, pero pueden convertirse en algo más grave, sobre todo la C. diff. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., casi medio millón de estadounidenses enfermaron con esa infección en 2011, y 29,000 de ellos murieron en un plazo de un mes.

Los antiácidos en cuestión incluyeron tanto inhibidores de la bomba de protones (IBP), con marcas como Prilosec, Prevacid y Nexium, y bloqueadores H2, como Zantac, Pepcid y Tagamet, dijeron los autores del estudio.

Todos suprimen la producción de ácido en el estómago, y los investigadores sospechan que podrían hacer a algunas personas más vulnerables a las infecciones gastrointestinales.

Los nuevos hallazgos, publicados el 5 de enero en la revista British Journal of Clinical Pharmacology, no son los primeros en plantear esas preocupaciones.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. ya había advertido sobre el riesgo de infección con la C. diff vinculado con los inhibidores de la bomba de protones.

"Este estudio ofrece más evidencias de que hay una asociación", señaló el Dr. F. Paul Buckley, director quirúrgico del Centro de Acidez y Reflujo Ácido de la Clínica Scott & White en Round Rock, Texas.

Buckley, que no participó en el estudio, dijo que es importante considerar los resultados en un contexto más amplio. El uso a largo plazo de los IBP, en particular, se ha vinculado con una variedad de riesgos para la salud, incluyendo deficiencias nutricionales, pérdida ósea y ataque cardiaco, advirtió.

Dado que los IBP son comunes y están disponibles sin receta, la gente quizá suponga que son "100 por ciento seguros", apuntó Buckley.

"Hay un mito de que esos fármacos son benignos", dijo. "No es así".

Los nuevos hallazgos en realidad no prueban que los IBP ni los bloqueadores H2 aumenten el riesgo de infecciones intestinales.

Pero es plausible, según los investigadores, dirigidos por el Dr. Thomas MacDonald, profesor de farmacología en la Universidad de Dundee, en Escocia.

Sospechan que los fármacos que suprimen los ácidos estomacales pueden cambiar el equilibrio entre las bacterias "buenas" y las "malas" en los intestinos, lo que podría hacer que las personas sean más susceptibles a la infección.

El Dr. David Bernstein, un gastroenterólogo que no participó en el estudio, concurrió en que la supresión del ácido estomacal podría tener la culpa.

Pero también enfatizó que los antiácidos por sí mismos no provocan de forma directa las infecciones intestinales.

En primer lugar, la C. diff ataca con más frecuencia a las personas que están enfermas o que toman antibióticos durante un periodo largo. Y las infecciones con el Campylobacter son transmitidas por los alimentos, usualmente provocadas por consumir aves crudas o poco cocidas, o alimentos contaminados por esos productos.

"No es tan simple como tomar un IBP y contraer la C. diff", aclaró Bernstein, jefe de hepatología en Northwell Health en Manhasset, Nueva York.

Aún así, dijo, pacientes y médicos deben ser conscientes de que los fármacos podrían contribuir al riesgo de ciertas infecciones.

En el estudio, el equipo de MacDonald analizó los expedientes médicos de casi 565,000 adultos escoceses. Más de 188,000 habían recibido al menos una receta de un IBP o de un bloqueador H2, y los demás no tenían recetas de esos fármacos, dijeron los investigadores.

En promedio, los que tomaban los fármacos fueron aproximadamente cuatro veces más propensos a desarrollar una infección con la Campylobacter entre 1999 y 2013.

También fueron un 70 por ciento más propensos a ser diagnosticados con la C. diff fuera del hospital. Sus probabilidades de ser diagnosticados en el hospital eran un 42 por ciento más altas.

Los investigadores tomaron en cuenta otros factores, como la edad y los antecedentes médicos de las personas. Y siguieron encontrando una asociación entre los antiácidos y un mayor riesgo de infección.

Bernstein enfatizó que el estudio reporta promedios grupales.

"El riesgo de cualquier paciente individual dado sería en realidad bastante bajo", aseguró.

Pero la gente debe asegurarse de que realmente necesita un IBP o un bloqueador H2 antes de tomarlo, aconsejó Bernstein.

"Y se deben volver a evaluar con el tiempo, para ver si de verdad necesita seguir con el medicamento", añadió. "Los problemas potenciales vienen con el uso a largo plazo".

Buckley dijo lo mismo. Aunque un médico le recete un IBP, haga preguntas, planteó. "Pregunte por qué se lo recetan, y si hay alternativas", aconsejó.

Los bloqueadores H2 son una alternativa, dijo Buckley. Aunque este estudio los vinculó con las infecciones intestinales, dijo, estos fármacos no parecen conllevar los otros riesgos relacionados con los IBP, incluyendo los problemas del corazón.

Las personas que tienen acidez solo ocasionalmente no necesitan un IBP en lo absoluto, señaló Buckley. Les puede ir bien tan solo haciendo cambios en la dieta y el estilo de vida.

Para las personas con un reflujo ácido más grave, comentó, la cirugía podría ser una opción.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
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